La disminución de las remesas golpea ingresos de dos tercios de Estados mexicanos
La disminución de las remesas golpea ingresos de dos tercios de Estados mexicanos
N de R: La intensificación de la política antimigratoria del presidente estadounidense, Donald Trump, durante el primer semestre de 2025, ha provocado un severo revés en la recepción de remesas de dos terceras partes de las entidades federativas de México, lo que plantea serias preocupaciones sobre el impacto en las economías locales. Datos recientes del Banco de México (BdeM) revelan que 23 estados experimentaron caídas anuales en las transferencias de dinero desde el extranjero, principalmente de Estados Unidos, sumando una disminución nacional de 5.6% en el periodo, al pasar de $31 millones 326 mil a $29 millones 558 mil dólares.
Impacto Directo: Caídas de Doble Dígito en Entidades Clave
Las medidas de Trump, que incluyen redadas masivas y la inminente imposición de un impuesto del 1% a las remesas a partir de enero de este año, impactaron desproporcionadamente a varios estados. Cerca de la mitad de las entidades afectadas reportaron descensos de doble dígito, golpeando directamente a los hogares mexicanos que dependen de estos ingresos para el consumo, la inversión a pequeña escala y la subsistencia. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2024 estimó que uno de cada 25 hogares en México (1.53 millones) recibió remesas, lo que subraya la importancia de este flujo en el tejido social y económico del país.
Ciudad de México y Sinaloa encabezan las caídas con desplomes casi idénticos y alarmantes: 25.5% y 25.6%, respectivamente. Para la capital, esto significó la pérdida de más de $600 millones de dólares en el semestre. Si bien la economía de la Ciudad de México es más diversificada que otras, la contracción en remesas afecta a un segmento significativo de su población, reduciendo el poder adquisitivo y el consumo en colonias de bajos y medianos ingresos. En el caso de Sinaloa, una disminución de esta magnitud puede repercutir en su sector agropecuario y de servicios, donde los hogares receptores de remesas a menudo inyectan capital.
Estados Industriales y Turísticos, También Afectados
La ola de reducciones no respeta la tipología económica de los estados. Nuevo León y Estado de México, pilares de la manufactura y el sector industrial del país, sufrieron caídas de 22.1% y 19.7%, respectivamente. Aunque estas entidades dependen más de la inversión extranjera directa y la producción, la disminución de las remesas reduce la demanda interna y el capital disponible para pequeños negocios familiares, que a menudo actúan como proveedores o prestadores de servicios a las grandes industrias.
Por su parte, Quintana Roo, con una caída de 16.9%, ve afectado el ingreso de sus trabajadores, muchos de los cuales laboran en el sector turístico. Esta merma se suma a cualquier vulnerabilidad económica en un sector sensible a la incertidumbre global. Otros estados con fuertes declives, como Sonora, Tabasco, Colima y Coahuila, también verán resentida la liquidez en sus economías regionales, limitando la capacidad de respuesta a shocks económicos locales y aumentando la presión sobre los presupuestos estatales para atender las necesidades sociales.
El Riesgo de Dependencia y Vulnerabilidad
El fenómeno destaca la vulnerabilidad de la economía mexicana ante la política migratoria y fiscal de Estados Unidos. La reducción del flujo de remesas —un ancla de estabilidad para muchas familias— no solo empobrece a los hogares directamente dependientes, sino que también ejerce una presión negativa sobre el tipo de cambio y la balanza de pagos nacional.
En contraste, solo nueve estados mostraron incrementos, liderados por Baja California (+16.7%), que podría beneficiarse por su dinámica fronteriza, y Guerrero (+4.4%). Sin embargo, la tendencia general de contracción sugiere que, a medida que la agenda de Trump se implemente plenamente, la dependencia económica de las remesas se transformará en un factor de riesgo macroeconómico, exigiendo a los gobiernos estatales y federales la búsqueda de mecanismos de compensación para mitigar el golpe a las finanzas familiares y la economía regional.