GENERACIÓN Z
Contra un Gobierno que nomás no a el Ancho
Por Bárbara Contreras
Por Bárbara Contreras
El pasado sábado 15 de noviembre, miles de jóvenes —y muchos adultos que se identifican con la etiqueta de Generación Z— tomaron las calles de múltiples ciudades de México para expresar su rechazo al gobierno federal. La movilización más visible tuvo lugar en la capital del país, desde el Ángel de la Independencia hacia el Zócalo de la Ciudad de México, con consignas severas contra la gestión del gobierno Federal actual.
El detonante fue el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre, lo que provocó un estallido de indignación juvenil. Además, los manifestantes exigieron una respuesta efectiva contra la violencia, la corrupción, la impunidad, así como mayores oportunidades laborales para su generación.
Entre las consecuencias de estas protestas sobresale que en la Ciudad de México se reportaron al menos 100 policías heridos, de los cuales unos 40 requirieron hospitalización. También se registraron 20 civiles lesionados y 20 detenidos. Es sumamente importante recalcar que las protestas ocurrieron simultáneamente en al menos 52 ciudades del país.
En la CDMX, la marcha, que comenzó pacíficamente, viró a enfrentamientos cuando un grupo identificado como “bloque negro” derribó vallas de seguridad frente al Palacio Nacional. La respuesta de la policía incluyó uso de gas lacrimógeno, escudos y golpes para contener la movilización.
Entre los lemas que se escucharon se encontraba “¡Fuera Morena!”, “¡Justicia para Carlos!” y “No más impunidad”, reflejando el hartazgo de una generación que se siente marginada en las decisiones de poder.
El gobierno federal, por su parte, condenó los hechos de violencia pero cuestionó la autenticidad de la protesta, afirmando que “detrás del movimiento habría bots, inteligencia artificial y financiamiento externo para manipular a la juventud.”
Lo cual podría incitar a manifestaciones de una magnitud mayor dado el ánimo de negación que prevalece en la Presidencia de México.
Sin duda, estos actos dejan en claro que la Generación Z —o al menos el movimiento que reclama representarla- ha decidido salir a la calle y exigir que “este gobierno dé el ancho”.
Las próximas semanas podrían ser clave para ver si las autoridades atienden sus demandas o si la tensión escala aún más.