LETICIA GUTIÉRREZ GARZA:
Una Diputada Migrante Cuya Voz Cruza Fronteras
LETICIA GUTIÉRREZ GARZA:
Una Diputada Migrante Cuya Voz Cruza Fronteras
Por Mtra. Andrea María Guzmán Mauleón
Hay historias que no nacen en los recintos legislativos, sino en los márgenes donde la vida se vuelve más compleja: En los cruces fronterizos, en las despedidas que duelen y en los regresos que no siempre son voluntarios.
La historia de la Diputada Federal Migrante Leticia Gutiérrez Garza es una de esas; que no se construye desde la distancia, sino desde la cercanía profunda con la realidad de millones de mexicanos que viven entre dos países, entre dos identidades, entre dos anhelos.
Originaria de Tamaulipas, refiere que vivir en la frontera no ha sido para ella una simple referencia geográfica, sino una experiencia constante de contacto con la migración.
Como ella misma lo comparte: “la realidad es que yo vivo en frontera… y eso nos permite conocer la realidad que viven los migrantes tanto cuando se van… como cuando son deportados”.
Esa experiencia le ha dado algo que no se improvisa: Sensibilidad.
En sus propias palabras, “cuando te nace de corazón dar el servicio, lo ves desde otro punto de vista… lo ves desde un punto de vista humanitario”. Y es precisamente esa visión la que ha marcado su paso por la Cámara de Diputados.
Ha sido testigo de las condiciones en las que miles de migrantes son deportados a territorio mexicano, enfrentando no solo la incertidumbre, sino también el miedo. Miedo a las autoridades, miedo al crimen organizado, miedo a no poder reconstruir una vida que quedó fragmentada.
Historias que nos comparte con un gran sentido de empatía y solidaridad, como la de un ingeniero que, tras perder su empleo en Estados Unidos, fue deportado y posteriormente secuestrado en su regreso a México.
Frente a ello, la diputada ha sido clara en la definición de prioridades. Para ella, la política pública en materia migrante debe centrarse en cuatro ejes fundamentales: “protección… espacios para que cuando sean regresados encuentren trabajo… educación para sus hijos… seguridad y salud”. No se trata de concesiones, sino de derechos. Derechos que deben garantizarse para quienes regresan, muchas veces sin redes de apoyo, sin recursos y con profundas heridas emocionales. Ante ello, expresa la diputada que “México debe actuar con firmeza, dignidad y estrategia para proteger a sus connacionales”.
Pero su mirada no se queda en el diagnóstico. También reconoce lo que sí funciona. Durante sus recorridos, ha constatado la importancia del trabajo que realizan los consulados mexicanos en Estados Unidos de América, espacios que se convierten en un punto de apoyo fundamental para la comunidad migrante.
Sin embargo, advierte que estos esfuerzos se ven amenazados por limitaciones presupuestales que dificultan la posibilidad de ampliar su alcance y mejorar sus servicios.
Uno de los temas que más preocupa a la diputada —y que refleja una deuda histórica con la diáspora— es el ejercicio del voto desde el extranjero. A pesar de los avances, la realidad demuestra que aún existen obstáculos importantes que limitan la participación democrática de los mexicanos fuera del país. Filas interminables, procesos poco claros y sistemas que no responden a las necesidades reales de la comunidad.
Casos como el de su propia hija, quien esperó durante horas para poder votar sin lograrlo, son muestra de un sistema que todavía no logra estar a la altura de quienes buscan participar.
En materia legislativa, la representante tamaulipeca destaca un elemento poco habitual pero profundamente valioso: La capacidad de construir acuerdos en favor de la comunidad migrante.
Desde su experiencia en la Comisión de Asuntos Migratorios, reconoce que, más allá de las diferencias partidistas, ha prevalecido una voluntad compartida por atender una causa que duele y que une. Como ella misma lo señala, han logrado avanzar “tratando que las iniciativas que vamos poniendo sobre la mesa salgan por unanimidad, que eso no es común”.
La Diputada Migrante del Partido Acción Nacional lo expresa con claridad y convicción: “México nos necesita hoy más que nunca unidos. Somos mexicanos, no importa en qué parte del mundo nos encontremos”.
Al definirse a sí misma, Letty Gutiérrez como se le conoce de cariño, no recurre a grandes discursos. Lo hace con sencillez, pero con contundencia: “soy una mujer de fe, de mucho trabajo, honesta… tope donde tope”. Y en esa definición caben no solo sus convicciones, sino también la esencia de una comunidad que no se rinde.
Hoy, en un contexto donde la migración sigue siendo uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, voces como la suya resultan indispensables.
Finalmente, al preguntarle sobre el mensaje que les envía a nuestros connacionales, sin dudarlo respondió: “Yo los invitaría a mantenerse siempre informados de lo que está pasando en México… Y si tenemos amor por México, tenemos que involucrarnos en la toma de decisiones y actuando. Yo veo cómo hay grupos muy importantes en todo Estados Unidos, por ejemplo, en California, donde ellos se involucran, líderes ya mexicanos, que a través de muchos años lograron tener sus documentos en regla y ellos mismos protegen a los demás”.
Para quienes viven fuera de México, este mensaje resuena con especial fuerza. Porque la distancia no borra el origen, ni diluye la identidad. Al contrario, la fortalece. Y mientras haya quienes, como Leticia Gutiérrez Garza, sigan llevando esa voz a los espacios de decisión, la diáspora mexicana seguirá teniendo un lugar en la construcción del país.
* Andrea María Gúzman Mauleón: Maestra en Dirección de la Comunicación y Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de 9 años de experiencia en Igualdad de Género dentro de la Administración Pública. Asesora Legislativa en Cámara de Diputados.