Una familia migrante en Estados Unidos organiza una colecta comunitaria desde su hogar, reflejando cómo es la ayuda mutua transnacional sustituye las reglas del antiguo Programa 3x1.
Una familia migrante en Estados Unidos organiza una colecta comunitaria desde su hogar, reflejando cómo es la ayuda mutua transnacional sustituye las reglas del antiguo Programa 3x1.
La organización de la comunidad mexicana en Estados Unidos atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Durante décadas, los clubes de oriundos y las federaciones de migrantes fueron actores clave para el desarrollo de sus comunidades de origen mediante el Programa 3x1 para Migrantes, un esquema donde por cada peso enviado por los migrantes, los gobiernos municipal, estatal y federal aportaban otro más.
Sin embargo, el programa dejó de operar de manera efectiva desde 2019 y fue eliminado formalmente en el 2020. Con ello terminó uno de los modelos más emblemáticos de colaboración entre el Estado mexicano y su diáspora. Pero lejos de desaparecer, la organización migrante encontró una nueva ruta. La respuesta no fue el repliegue, sino la digitalización de la solidaridad.
Hoy, prácticas comunitarias profundamente arraigadas en la cultura mexicana como el tequio y la ayuda mutua encontraron una nueva expresión en internet. Las redes sociales, las transferencias digitales y, en algunos casos, las plataformas de fondeo colectivo comenzaron a reemplazar los antiguos mecanismos de gestión gubernamental. Lo que antes requería trámites y validaciones institucionales, ahora puede organizarse desde un teléfono móvil.
La transformación va más allá de la recaudación de fondos. Muchos clubes continúan financiando ambulancias, becas, rehabilitación de escuelas y apoyos comunitarios desde Estados Unidos, pero ahora con mayor autonomía y rapidez. La confianza dejó de concentrarse en la burocracia y volvió a las propias redes sociales de la comunidad migrante.
Una ciudadanía migrante más autónoma y vigilante
El entorno digital también redefinió la defensa de los derechos de los mexicanos en el exterior. Los grupos de WhatsApp y las redes privadas funcionan como sistemas de alerta ante redadas migratorias, espacios de asesoría legal inmediata y mecanismos de denuncia de abusos laborales. Al mismo tiempo, están conectando a los líderes históricos de las federaciones con jóvenes 'Dreamers' y activistas binacionales.
La desaparición del 3x1 marcó el fin de una etapa, pero también el nacimiento de una ciudadanía transnacional más independiente. La tecnología no debilitó la identidad del migrante mexicano. La fortaleció.
Los clubes de migrantes están demostrando que la verdadera organización comunitaria no depende de la voluntad política del gobierno en turno; depende de la capacidad de una comunidad para mantenerse unida incluso a miles de kilómetros de distancia.