ornaleros mexicanos esperan pacientemente el procesamiento de sus visas H-2A en Monterrey antes de partir hacia los campos de cultivo en Estados Unidos.
ornaleros mexicanos esperan pacientemente el procesamiento de sus visas H-2A en Monterrey antes de partir hacia los campos de cultivo en Estados Unidos.
El campo Necesita Manos, la Burocracia las Detiene
En un hotel cercano al Consulado de Estados Unidos en Monterrey, decenas de trabajadores esperan desde el amanecer. Provienen de Michoacán, Zacatecas, Oaxaca o Veracruz. Todos tienen un contrato firmado y un empleo asegurado en los campos agrícolas estadounidenses. Sin embargo, antes de recoger una sola fresa o cortar un racimo de uvas, deben superar un proceso administrativo que retrasa su llegada durante días cruciales. Mientras ellos esperan, la fruta madura y el reloj corre en contra de agricultores y trabajadores por igual.
La cosecha no espera
Cada año se emiten más de 300 mil visas H-2A para jornaleros mexicanos que cubren la crítica escasez de mano de obra en estados como California, Washington, Oregón y Carolina del Norte. Su presencia es indispensable para sostener una agricultura dependiente de este programa temporal. El problema aparece cuando la altísima demanda coincide con la mayor actividad agrícola. Al centralizar la mayoría de los trámites en Monterrey, el sistema colapsa. Los solicitantes deben completar entrevistas presenciales y registros biométricos lentos, agravados por la falta de personal consular suficiente. Así, el intento por fortalecer los controles migratorios genera demoras que repercuten directamente en el calendario de las cosechas.
Una demora que termina en el supermercado
Cada jornalero que llega tarde representa mucho más que un asiento vacío en un autobús rumbo al campo. Significa menos manos para levantar la producción, mayores costos para los agricultores y un riesgo de pérdida. En cultivos perecederos, pocos días marcan la diferencia entre un producto fresco en el supermercado y otro que nunca sale del surco. Para el trabajador, el impacto es directo: cada día en Monterrey reduce sus semanas de ingreso, dispara sus gastos de hospedaje y retrasa el envío de remesas a su familia.
La solución está en la eficiencia legal
En el debate migratorio, los titulares suelen ocuparlos quienes cruzan sin documentos, mientras que los trabajadores legales son invisibilizados. Salvaguardar la seguridad alimentaria y la economía compartida entre México y Estados Unidos exige modernizar con urgencia este burocrático trámite. Descentralizar las citas y exentar de entrevistas presenciales a jornaleros recurrentes con historial limpio no solo agilizaría el proceso, sino que demostraría que migrar legalmente es el camino correcto.