Venezuela, la Esperanza de Volver a Casa
El Derecho Internacional en plena reconfiguración
Venezuela, la Esperanza de Volver a Casa
El Derecho Internacional en plena reconfiguración
Por Edgar A. García Villaseñor
Arrancamos el año 2026 con un escenario global muy convulso, pero esperanzador. En esta revista, algunas ediciones atrás, afirmamos que Nicolás Maduro era un criminal de la justicia internacional por haber cometido crímenes contemplados en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, incluidos el asesinato, la privación grave de la libertad, la tortura y la persecución contra un grupo con identidad fundada por motivos políticos.
Más aún, el gobierno de Estados Unidos designó al “Cartel de los Soles” como organización terrorista e identificó que Maduro Moros es su líder. Bajo esa acusación, la administración del Presidente Donald Trump ejecutó la detención de este criminal del narcotráfico. El 3 de enero del presente año, miembros de las fuerzas armadas estadounidenses arrestaron en Caracas a este capo de la droga y lo embarcaron con destino a Nueva York, para que enfrente a la justicia. De esta manera, el presidente Donald Trump puso fin a una era del chavismo y despertó la esperanza entre los venezolanos.
Podríamos abrir un debate sobre si estamos de acuerdo o no con la operación estadounidense en territorio venezolano, pero lo cierto es que ha comenzado el cambio de paradigma internacional. Hoy nos encontramos en un hito histórico en donde conceptos como “soberanía”, “cooperación”, “paz” y hasta el propio “derecho internacional” se encuentran en reconfiguración. Las nuevas reglas de sistema mundial se han comenzado a reescribir.
Dicho lo anterior, el proceso de transición en Venezuela aún continúa. El régimen no ha “caído” con la detención de Nicolas Maduro, pero, sin duda, se ha dado un gran paso. Ahora corresponde a los venezolanos, tanto dentro como fuera del país, la reconstrucción de Venezuela. Y es que es importante hablar de las personas que la dictadura obligó a exiliarse. Estamos hablando de casi un cuarto de la población total.
De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 8 millones de venezolanos residen fuera de su nación. Tan solo, en Estados Unidos, se estima que vivan más de 600 mil personas.
Las razones del exilio son múltiples: Colapso económico, crisis de salud, escasez de bienes y servicios básicos, violaciones a derechos humanos y persecución política, inseguridad y violencia, por citar algunas. Hay que decirlo claro: La situación en Venezuela no cambiará de un día a otro, pero se ha echado a andar la maquinaria del cambio. Se espera que pronto se pueda celebrar una transición, acompañada de la mano de la comunidad internacional, pero protagonizada en su totalidad por sus nacionales.
En ese sentido, y en este momento trascendental, los venezolanos en el exilio juegan un papel protagónico. De inicio, con el envío de remesas, continúan siendo las principales fuentes de ingreso y sostén económico de muchas familias. En segundo lugar, los venezolanos en el extranjero han desarrollado capacidades profesionales y técnicas que pueden aportar en la reconstrucción institucional, económica y social. En tercera vía, pueden encabezar movilización política y diplomática en el exterior para acompañar la reconstrucción desde la arena global.
Es oportuno también reconocer el gran trabajo de las asociaciones de venezolanos que trabajan por su país en otras naciones. Van contra corriente a kilómetros de su hogar. Por ejemplo, en Estados Unidos se han organizado en torno a la Venezuelan American Coalition (VAC), Venezuelans in America, Unión Venezolana en Nueva York o la VenAmCham en sus capítulos estatales. Tenemos que seguir de cerca su trabajo. Desde sus trincheras luchan por desmembrar a la dictadura y también combaten a la tiranía del socialismo en nuestra región.
Insistimos, el proceso no ha terminado y hay mucho trabajo por delante para que los venezolanos dejen atrás la pesadilla oscura del Chavismo. Pero el panorama es alentador: Existen claras posibilidades de que pronto termine el exilio y las familias se puedan reunificar. Abrazamos de manera muy afectuosa a los venezolanos a los que la detención de Nicolás Maduro representa una esperanza para comenzar el camino de regreso a casa. “Gloria al Bravo Pueblo”.
Edgar A. García Villaseñor: Internacionalista mexicano, especialista en seguridad y política internacionales. Ha ejercido las relaciones internacionales desde el poder legislativo federal, tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados.