IDENTIDAD EN EL LIMBO
El Fin de la Era de los Pasaportes Antiguos
IDENTIDAD EN EL LIMBO
El Fin de la Era de los Pasaportes Antiguos
Viajar por el mundo implica mucho más que comprar un boleto y empacar una maleta. En el contexto de seguridad global actual, el documento que llevamos en el bolsillo es nuestra única llave de acceso, pero esa llave tiene una fecha de caducidad tecnológica que muchos ignoran. El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha sido tajante al respecto. Un pasaporte que ha superado los 15 años desde su fecha de emisión no es solo un documento viejo, sino un objeto legalmente inexistente para las autoridades.
Esta postura no responde a un capricho burocrático, sino a una necesidad imperativa de seguridad nacional. Los documentos que se emitieron hace más de una década carecen de los requisitos biométricos y las medidas de seguridad digital que hoy son el estándar global. Al no contar con estas herramientas modernas, el riesgo de fraude, suplantación de identidad y errores graves en la identificación se dispara. Para el gobierno estadounidense, un pasaporte con más de 15 años de antigüedad se considera expirado automáticamente, perdiendo toda validez para trámites migratorios o viajes internacionales.
La consecuencia de portar un documento obsoleto es la invisibilidad ante el sistema. En aeropuertos, puertos de entrada y oficinas federales, la negativa a aceptar estos pasaportes es absoluta. No importa si el titular no tuvo la intención de renovarlo o si planeaba usarlo solo como identificación secundaria. Una vez cruzado el umbral de los 15 años, el documento puede ser suspendido o rechazado de manera inmediata, dejando al ciudadano en una situación de vulnerabilidad administrativa.
Lo que resulta más preocupante para muchos es que el camino para "recuperar" la validez de su identidad no es una renovación común. Mientras que una renovación estándar se puede realizar frecuentemente por correo, un pasaporte que ha excedido este periodo de tiempo exige un proceso mucho más estricto. El solicitante debe presentarse físicamente en una oficina autorizada y completar el formulario DS-11, que es el mismo que se utiliza para una solicitud inicial.
Este procedimiento requiere entregar el pasaporte antiguo junto con documentación adicional que acredite la ciudadanía, presentar una fotografía actualizada que cumpla con los estándares vigentes y pagar las tarifas correspondientes de una nueva emisión. Básicamente, el sistema obliga al ciudadano a reiniciar su registro de identidad desde cero para garantizar que los datos biométricos capturados sean precisos y actuales. En un mundo donde la suplantación digital es una amenaza constante, mantener nuestra documentación al día no es solo una regla de tránsito, sino el blindaje básico de nuestra propia identidad ante el mundo.
Nora Oranday, Coordinadora de Acción en Plenitud para Adultos Mayores del Partido Acción Nacional