¿CUSTODIA O SENTENCIA DE MUERTE?
46 Vidas Rotas en las Celdas del ICE
¿CUSTODIA O SENTENCIA DE MUERTE?
46 Vidas Rotas en las Celdas del ICE
La muerte de Royer Pérez Jiménez, un joven chiapaneco de apenas 19 años, en el Centro de Detención de Glades, Florida, no es un incidente aislado; es el síntoma más reciente de una crisis humanitaria que se desborda en las instalaciones del ICE. Su fallecimiento, ocurrido apenas este 16 de marzo, pone rostro a una estadística que debería avergonzar a cualquier sistema de justicia moderno.
En lo que va de 2026, ya sumamos 13 vidas perdidas bajo custodia estadounidense. Si ampliamos la lente hacia el inicio de 2025, la cifra escala a 46 fallecimientos. Estas no son simples métricas de gestión migratoria; son proyectos de vida truncados por un sistema que, bajo las políticas actuales, parece haber priorizado el confinamiento punitivo sobre la dignidad humana básica.
Negligencia sistemática y la firme respuesta diplomática
Resulta alarmante que recintos como el de Glades, previamente señalados por condiciones inhumanas y falta de atención médica, hayan recuperado su operatividad plena. El ICE se apresura a etiquetar casos como el de Royer como "presuntos suicidios", pero la realidad es innegable: cuando un Estado priva de la libertad a un individuo, asume la responsabilidad absoluta de su integridad. La negligencia médica y el aislamiento psicológico son, en la práctica, una sentencia silenciosa.
Ante este panorama, la postura del Gobierno de México ha sido de una firmeza indispensable. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha trascendido la retórica diplomática tradicional para exigir una investigación independiente y exhaustiva. El canciller Juan Ramón de la Fuente ha sido claro: no se puede aceptar que la búsqueda de oportunidades termine en un peritaje forense.
México debe seguir utilizando cada recurso legal y consular para proteger a sus ciudadanos. No basta con lamentar el deceso o facilitar la repatriación de restos; es urgente presionar por una reforma en los protocolos de custodia. La migración es un fenómeno humano, no un delito capital.