'No Kings' y el Retorno de la Calle como Límite del Poder
'No Kings' y el Retorno de la Calle como Límite del Poder
El pasado 28 de marzo Estados Unidos dejó de ser una democracia en pausa para convertirse en un volcán de resistencia civil activa. Bajo la consigna 'No Kings' casi nueve millones de personas desbordaron más de tres mil ciudades enviando un mensaje que no admite matices. El pueblo no aceptará un liderazgo que se asuma por encima de la ley fundamental y que utilice la fuerza pública como un mazo personal tanto en casa como en el extranjero. Esta es la movilización más grande de la historia moderna impulsada por un hartazgo que ya no encuentra salida en las urnas tradicionales.
Sangre mexicana en las sombras del sistema migratorio
Para nuestra comunidad este movimiento es una cuestión de supervivencia frente a un régimen que ha institucionalizado la persecución sistemática. Las redadas masivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) y las deportaciones exprés han escalado a niveles de terrorismo de estado afectando a familias enteras que son el motor económico del país. Las muertes de Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis durante enero fueron solo el detonante visible de una herida mucho más profunda y dolorosa. Nos referimos a la tragedia constante de los connacionales que pierden la vida en el silencio de los centros de detención donde la negligencia médica y los abusos son la norma cotidiana. Esta realidad sangrienta es el motor que impulsa a miles de mexicanos a tomar las calles pues entienden que un presidente con ínfulas de monarca es la mayor amenaza para quienes construyen esta nación desde la vulnerabilidad.
La complicidad bélica y el despertar de los bastiones rojos
Esta crisis interna converge con el rechazo a la intervención militar en el Golfo donde la administración ha arrastrado al país a una guerra junto con Israel contra Irán desde febrero. La decisión de bombardear objetivos extranjeros sin el aval del Congreso refuerza la imagen de un presidente que gobierna por decreto ignorando el costo humano y constitucional. Lo verdaderamente disruptivo es que este repudio ha penetrado en estados conservadores como Texas e Idaho donde la ciudadanía ya no compra la retórica oficialista ni el gasto bélico desenfrenado. Al rozar el umbral estratégico del tres punto cinco por ciento de participación nacional el movimiento 'No Kings' demuestra que el miedo ha cambiado de bando. No habrá paz para un liderazgo que ignora la prudencia y el consenso mientras desangra a su propio pueblo en nombre de una inmunidad inexistente.