María Luisa Urquides, reconocida como la "Madre de la Educación Bilingüe", dedicó su vida a combatir la discriminación lingüística y a defender el español en las escuelas de Estados Unidos.
María Luisa Urquides, reconocida como la "Madre de la Educación Bilingüe", dedicó su vida a combatir la discriminación lingüística y a defender el español en las escuelas de Estados Unidos.
Para millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, el español es mucho más que un idioma: es el vínculo con su familia, su historia y su identidad. Sin embargo, durante gran parte del siglo XX hablar español en las escuelas era motivo de castigo. En ese contexto de discriminación surgió María Luisa Legarra Urquides, la educadora mexicoamericana que convirtió una experiencia de exclusión en el origen de la educación bilingüe moderna.
Nacida en 1908 en el Barrio Libre de Tucson, Arizona, Urquides creció en una comunidad profundamente mexicana, pero al ingresar a la escuela enfrentó las políticas de “americanización”, que prohibían el uso del español y castigaban a los estudiantes por hablar su lengua materna. Aquella experiencia marcó su vocación.
Pese a las dificultades económicas, que la obligaron a trabajar mientras estudiaba, obtuvo su título de maestra en 1928 y dedicó casi cinco décadas a la docencia. Su labor en la Escuela Primaria Davis, donde estudiaban principalmente niños de origen mexicano e indígena, le permitió comprobar que obligar a los alumnos a abandonar su idioma no mejoraba su aprendizaje del inglés. Por el contrario, debilitaba su autoestima, favorecía el rezago escolar y podía contribuir a la deserción.
Urquides defendió una idea que entonces resultaba disruptiva: aprender inglés no exigía abandonar el español. La lengua materna podía convertirse en una base para desarrollar nuevas habilidades y fortalecer la confianza de los estudiantes.
En 1966, Urquides y un grupo de educadores impulsaron The Invisible Minority, conocido como el Tucson Survey, un estudio que documentó el fracaso de las políticas de asimilación y defendió la necesidad de programas bilingües. Sus conclusiones contribuyeron a generar el respaldo necesario para que el Congreso aprobara la histórica Ley de Educación Bilingüe de 1968.
Reconocida como la “Madre de la Educación Bilingüe”, Urquides participó en comités presidenciales durante cinco administraciones antes de fallecer en 1994. Su legado recuerda que el derecho a conservar y aprender en español no fue una concesión, sino una conquista. Hoy, hablar español e inglés representa una fortaleza cultural, educativa y profesional para las nuevas generaciones de mexicanos en Estados Unidos.