Una pareja mexicana contempla su futuro durante el retiro, ante la disyuntiva de permanecer en Estados Unidos o regresar a México después de décadas de trabajo.
Una pareja mexicana contempla su futuro durante el retiro, ante la disyuntiva de permanecer en Estados Unidos o regresar a México después de décadas de trabajo.
La Jubilación Pendiente de los Mexicanos en Estados Unidos
Durante décadas, la conversación sobre la migración mexicana en Estados Unidos se ha concentrado en trabajo, remesas, deportaciones y contribución económica. Sin embargo, una generación que llegó principalmente entre los años ochenta y principios de los dos mil comienza a acercarse a otra etapa: El retiro.
Millones de mexicanos han construido su vida laboral en Estados Unidos, pero no todos han podido acumular los mismos recursos para enfrentar la jubilación. El acceso a planes como 401(k), cuentas individuales de retiro y otros instrumentos depende del empleo, los ingresos y la permanencia en el sistema financiero. A ello se suma una preocupación que puede resultar todavía más costosa con la edad: La atención médica.
En el 2024, alrededor de 11.1 millones de personas nacidas en México residían en Estados Unidos. La edad mediana era de 47 años y 77 por ciento había llegado antes del 2010. La población mexicana, por tanto, no solamente es numerosa; también está envejeciendo.
Para muchos trabajadores, la historia laboral no termina en un solo sistema. Hay quienes cotizaron durante años en México antes de emigrar y posteriormente trabajaron en Estados Unidos. Otros hicieron el recorrido contrario o mantuvieron vínculos económicos con ambos países.
Aquí aparece un problema poco conocido. México y Estados Unidos firmaron en el 2004 un Convenio sobre Seguridad Social destinado a coordinar determinados periodos de cobertura para trabajadores con historial laboral en ambos países. Sin embargo, el acuerdo todavía no ha entrado en vigor.
La consecuencia es una pregunta que adquiere mayor urgencia con cada generación que envejece: ¿Qué ocurre con una persona que trabajó y cotizó durante décadas en dos países cuyos sistemas de seguridad social no están plenamente coordinados?
La jubilación tampoco puede analizarse separada de la salud. En el 2024, 32 por ciento de los inmigrantes mexicanos no tenía seguro médico, una proporción considerablemente superior a la registrada entre los nacidos en Estados Unidos.
Para quienes han desempeñado trabajos físicamente exigentes, retirarse no significa únicamente dejar de recibir un salario. Significa enfrentar vivienda, alimentación, medicamentos y atención médica con ingresos potencialmente menores.
La disyuntiva puede ser compleja: permanecer en Estados Unidos, donde están sus redes familiares y su historia de vida, o regresar a un México que quizá ya no reconocen como propio.
El desafío comienza mucho antes de cumplir 65 años. Requiere información, planeación financiera y, sobre todo, mecanismos binacionales que reconozcan una realidad que ya existe: Millones de mexicanos construyeron su vida laboral entre dos países y necesitarán jubilarse con derechos que también crucen esa frontera.