Fray Servando Teresa de Mier y Francisco Javier Mina durante el desembarco de su expedición militar, un esfuerzo internacional clave para armar a la insurgencia mexicana.
Fray Servando Teresa de Mier y Francisco Javier Mina durante el desembarco de su expedición militar, un esfuerzo internacional clave para armar a la insurgencia mexicana.
Los Embajadores de una Nación Inexistente
La Independencia de México no se libró únicamente en ciudades, caminos y campos de batalla de la Nueva España. Mientras Hidalgo, Morelos, Guerrero y otros insurgentes combatían al poder virreinal, fuera del territorio novohispano se desarrollaba otra dimensión de la lucha. Hombres perseguidos, sacerdotes exiliados, comerciantes, aventureros y militares cruzaban fronteras para conseguir dinero, armas, barcos y alianzas.
Estados Unidos, particularmente Baltimore, Nueva York, Galveston y Nueva Orleans, se convirtió en uno de esos escenarios. La insurgencia mexicana comenzó a vincularse con circuitos políticos y comerciales del Atlántico y el Golfo de México, revelando que la guerra tenía desde entonces una dimensión internacional.
Nueva Orleans como retaguardia
Nueva Orleans adquirió especial importancia por su posición estratégica. Desde allí podían obtenerse embarcaciones, suministros y contactos para apoyar operaciones contra posiciones españolas. Sin embargo, no existía una alianza formal con Washington. Estados Unidos mantenía relaciones con España y defendía sus propios intereses. En 1815 incluso advirtió contra expediciones organizadas desde Luisiana para atacar territorios españoles.
En la ciudad convivían ideales independentistas, intereses comerciales y espíritu de aventura. Algunos buscaban apoyar la emancipación de las colonias españolas; otros encontraban oportunidades en el comercio, el corso o las expediciones militares.
Mier y Mina, una diplomacia sin embajadas
Fray Servando Teresa de Mier encontró en el exilio un espacio para establecer contactos políticos, mientras Francisco Javier Mina, militar liberal español enfrentado a Fernando VII, buscaba apoyo para llevar la lucha a la Nueva España.
Mina recorrió Baltimore, Filadelfia y Nueva York en busca de recursos. La expedición terminó vinculándose con Galveston y redes relacionadas con Nueva Orleans. No existían embajadas mexicanas ni relaciones diplomáticas entre Estados soberanos. Había, en cambio, exiliados, comerciantes, corsarios y enviados que desempeñaban funciones semejantes a las diplomáticas.
Una frontera antes de la nación
Mina desembarcó en Soto la Marina en abril de 1817. Su expedición fracasó y fue fusilado meses después, pero dejó evidencia de una insurgencia conectada con redes internacionales.
Antes de que México y Estados Unidos establecieran relaciones diplomáticas, ya existían vínculos entre sus territorios. La Independencia fue también una historia de exilios, contactos y redes transfronterizas que ayudaron a imaginar y construir una nación todavía inexistente.